martes, 5 de abril de 2011

Te cuento...?

Se que muchos serán capaces de responder que pasa si la electricidad toca el agua. Pero ¿Que pasa si la electricidad toca el agua estando tu dentro de ella? Está bien, "te electrocutas" dirán la mayoría o quizás adquieras poderes mágicos como Mel Gibson en "lo que ellas quieren" Pero no... Eso no pasa... ni tampoco pasa lo que me pasó a mi.

Eran las 18.30, había tenido un día agotador y tenía que ir a hacer un informe sobre Nietzche. Sentía que al día aún le quedaban demasiadas horas. En clases habíamos estado hablando de la Resiliencia, había querido preguntarle al profesor si el hecho de que el cuerpo fuera capaz de curarse por si mismo no era una forma de resiliencia, eso me habia llevado a preguntarme a mi misma si entonces en la mente no tendríamos anticuerpos mentales espirituales que también se encargan de hacernos sanar. Mientras pensaba todo esto, tiraba distraídamente mi ropa interior dentro de la lavadora, seguía pensando que era una buena idea la de los anticuerpos mentales.
Había una señora más allá llorando, era joven, supongo que sus anticuerpos mentales aun no se ponían en funcionamiento. Decidí acercarme a ella cuando una de las lavadoras hizo un ruido rarísimo y derramó toda el agua, era un arcoiris húmedo de vistosos colores, estaba segura que era la ropa de mi vecina loca del departamento de arriba, es aficionada a usar los colores más chillones que puedan haber, como si el negro o el beige fueran una sacrilegio. Seguí mi camino hasta la señora joven, no tendría más de 35 años.
-Hola ¿se siente bien?- Le pregunté con una sonrisa, ella habia dejado de llorar cuando el escándolo de la lavadora se había hecho presente, y miraba toda la multicolor agua regada en el suelo blanco.
-¿Cómo..?- me preguntó distraídamente- ah... No, no te preocupes- apareció una triste sonrisa en su cara, algo que me dijo que sus anticuerpos al parecer seguían ocupados o se habían distraído con el caos de la lavadora multicolor - ¿Sabes de quien es esa carga? - me preguntó - creo que deberíamos avisar.
- Es de mi vecina de arriba, la niña del 404- le respondí - solo ella puede hacer que una lavadora se pinte de tantos colores respondí, ella está vez sonrió francamente. - siempre hace lo mismo, deja la ropa aquí y se va, estas lavadoras son "algo" viejas, hay que cuidar hasta que termine el ciclo-
-Creo que iré a avisarle ¿Puedes quedarte aquí cuidando de que no pase nada más? - me preguntó profundamente preocupada, asentí con la cabeza y le sonreí, al menos la lavadora la había sacado de los pensamientos torturadores.
La señora dejó la lavandería y yo me senté lejos del agua, hasta que mi lavadora terminó de enjuagar y se disponía a centrifugar, me gustaba el movimiento acompasado de la centrífuga, cuando este se vió interrumpido por un sonido rarísimo y la lavadora al lado de la mia comenzó a echar humo, asustada fui a rescatar mi ropa por si estallaba o algo y me quedaba sin ropa interior para el resto de la vida. En mi apuro no esquivé el agua coloreada, y cuando siento que mi pie chapotea ya no pude hacer nada más, una fuerza poderosisima y extraña atrapó mi cuerpo, me obligó a mantenerme rígida, la boca se me inmovilizó y me costaba muchisimo respirar, mis brazos se levantaban solos y mis piernas querían saltar y a la vez quedar pegadas al suelo. Me dolía.
Todo comenzó a girar trataba de mirar a mi alrededor para pedir ayuda, sentía la corriente pasar por mi cuerpo como si fuera un cable de televisión, o una antena, vibraba dentro de mi cruelmente. Comencé a retorcerme, me estaba electrocutando y nadie lo sabía, nadie me veía, pensé que iba a morir, hasta que mis manos empezaron a dar destellos blancos amarillentos, resplandecían, el flujo de electricidad comenzó a concentrarse en ellas, ya no me ardía la cara, el calor de mi cabeza comenzó a disminuir. mis piernas se sentían más fuertes y las volvía a sentir mias, mis manos seguian destellando y se iban calentando cada vez más, podía sentirlo y verlo, pero no me ardían ni me dolían. No se porqué, pero decidí concentrarme en ellas, miré mis palmas y destelleaban con un bonito color electrico, semi azuloso. Cuando por fin logré controlar el flujo eléctrico escucho un grito ensordecedor... Las luces de la lavandería se habían apagado, sin embargo yo seguía viendo el lugar iluminado, porque la luz en ese momento, era yo.

Desde ese momento no recuerdo muy bien que había ocurrido, solo se que perdí la consciencia cuando entró Jessica, la señora, a la lavandería, me vió electrocutándome y grito pidiendo ayuda. Llamaron a la ambulancia y yo desperté en mi departamento, aparentemente estuve incosciente 2 días, Jessica me cuidaba, no quise que le avisaran a mis padres, afortunadamente ese día no pudieron llamarlos porque yo no llevaba ningún teléfono de emergencia y mi celular se había quedado en mi dormitorio. No me encontraron nada malo excepto una ligera fiebre que cuando llegué al hospital ya había bajado.
Cuando desperté Jesicca me contó que la descarga que recibí fue enorme, dejé sin luz a media cuadra, incluído todo nuestro edificio. Ella estaba contenta de verme mejor, con el tiempo Jessica y yo nos haríamos muy unidas. Por ahora quiero contarles todo lo que me ha ido pasando despues de mi fátidico intento de salvar mi ropa interior. Pero quedense tranquilos, luego de mi performance con la corriente eléctrica, no fue necesario centrifugar mis tanguitas. Se habían secado solas.

1 comentario:

  1. Me pareció genial, tiene de todo... un detallado humor que se mantiene, al igual que las situaciones expectante... Estoy seguro que la vecina de la lavadora de exploción multicolores era Geminiana, nadie tiene tanta ropa de colores y le explota una lavadora...

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