Ese día no quise levantarme, Jessica había tenido que viajar por su trabajo. Eso significaba mucho tiempo para mi, no es que me moleste su presencia, es solo que a veces siento que pasa demasiado tiempo conmigo. Insisto, me gusta mi soledad.
No tenía ganas de hacer nada más que estar tirada en la cama viendo tele todo el día, tenía que hacer un diálogo entre Sócrates y Platón, el profe quería que nos inspiraramos en El Fedón, ya ni me acordaba de El Fedón, lo habíamos leído el año pasado, así que para encontrar la inspiración puse música y decidí que ya era la hora de poner a funcionar mi bella lamparita de lava. La puse sobre mi mesita de noche, le había estado haciendo espacio así que con la ayuda de la canción del tetris había ordenado todas las cosas que tenía allí en mi estante. La prendí y fue corriendo a apagar la luz, se veía realmente bella, inundó mi cuarto con tonalidades anaranjadas, así que me quedé pegada mirando como se movía la lava.
Llevaba varios minutos tirada en la cama mirando nada, estaba en el entre sueño, una pereza casi extásica me envolvió. Me entregué a ella. Varias imagenes comenzaron a vagar por mi mente, la universidad, algunos compañeros, Jessica... De pronto vi a una chica, no lograba identificar sus facciones, pero la conocía, sus ojos eran plateados, brillantes, como si algo líquido saliera de ellos. Era perturbadoramente familiar. Estaba suspendida en el aire y algo brillaba bajo sus pies... Como... como un reflejo de si misma... Desperté sobresaltada, mi lámpara de lava seguía lanzando destellos anaranjados, Templo de luna de Saiyar había vuelto a reproducirse... lo que significaba que habia pasado una hora... Estaba algo desorientada, suena mi celular, era mi abuela, para preguntarme como estaba, me cuenta que había soñado conmigo... que yo era un ángel blanco y volada... hablamos un rato y nos despedimos, extrañaba a mi abuela.
Decidí ponerme a hacer mi diálogo, estaba cansada y definitivamente poco inspirada, pero era para el lunes y tenía que intentarlo. Prendi mi lámpara de noche para no quitarle protagonismo a mi lámpara de lava, me tiré sobre la cama y me dispuse a escribir, el word tardó un siglo en abrir, no sabía ni siquiera que título ponerle y el profe pondría nota por creatividad también ¿Es que acaso los profesores no se darán cuenta de lo aburridos y poco interesantes que son sus tareas? Amo la filosofía, pero no me gusta que me obliguen a pensar en determinados temas, me gusta que surjan, además ¿por que se le ocurrió hacer un diálogo justamente con Platón si justamente fue allí donde Platón no estuvo? Vi la luz. ¡Bingo! Sócrates esperaba su muerte y su querido Platón no estaba allí... que mejor que eso para terminar con una especie de final feliz relativamente conmovedor... inteligibilidad pura... me centraría en la reminiscencia y resaltaría la perenne alma de Sócrates y su permanencia a través de las palabras de Platón. Bien, ya tenía listo mi diálogo, me sentía más relajada.
Ahora solo tenía que avanzar unas cuantas hojas y dejaría las últimas para mañana. Suena el teléfono, era Jessica, me contaba que el hotel era precioso, no había tenido mucho tiempo para caminar por la ciudad, pero que la vista era espectacular, la colección que iban a traer era de Monet, me contaba que sería una gran oportunidad para el museo exhibirla.
Escribí 6 hojas, me quedaban 4, las dejé para mañana, estaba cansada y quería relajarme un dato, puse Hidden Sky en el reproductor y me dispuse a bailar un rato para soltarme. Siempre he amado bailar el ritmo del mundo.
Puse el reproductor para que tocara solo Hidden Sky, cerré mis ojos, comencé más que nada a soltar mi cabeza, luego mis brazos, moviendo mi tronco, es lo que más me gusta de la música, me invade, me moviliza, me... genera... giré y giré y quedé tendida en mi cama, riendo, no sabía de que pero esa alegría extraña me invadía y yo reía...
Volví a pararme y a seguir girando, rodando, saltando, apagué la lámparita de noche, mi lámpara de lava era toda la luz que necesitaba... y la mia... Una voz detuvo mi baile, no supe de donde venía, caí al suelo enredada con mi bajada de cama, algo asustada, había escuchado claramente "y la mia" ¿Qué era? ¿Por qué había dicho eso? Me levanté, miré a mi alrededor, miré la lava de la lámpara, Hidden Sky seguía escuchandose a lo lejos, como en otro lugar, me hice consciente de la música nuevamente, mi mente viajaba otra vez, simplemente me dejé elevar, la voz se hizo presente nuevamente, esta vez no intenté huir. Mi lámpara de lava empezó a hervir.
Sentí la sensación más marvillosa de mi vida, mi cuerpo no pesaba, mis manos ardían, pero era un calor extrañamente reconfortante, las miré, resplandecían, en un gesto intuitivo las dirigí hacía mi lámpara. Fue hermoso, ver miles de colores... Mis manos y mi lámpara de lava eran el perfecto caleidoscopio.
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